Los padres de Denise
Aviso para navegantes: este post tiene un alto contenido en azucar. Los diabéticos ya pueden ir a buscar su dosis de insulina porque me voy a poner bien pasteloso.
Anteayer fue el día D de nuestra visita a Costa Rica. Supongo que a estas alturas todos sabéis que me voy a casar, pero entre los parientes y amigos de Denise no lo sabía nadie. La idea era decírselo primero a sus padres, ese era el propósito de nuestro viaje. Podríamos haberle dado la noticia a su padre hace un par de meses, cuando vino a Barcelona, pero no era plan que la madre de Denise se enterase de nuestro compromiso sin siquiera haberme conocido. Tanto a Denise como a mi nos preocupaba un poco su reacción. Hace meses, cuando Denise me conoció, su familia pensaba que iba a volverse a Costa Rica en navidades, y en su lugar, permaneció en España hasta ahora y además tiene planeado volver a Barcelona en Agosto para hacer un doctorado. Aquí la echan muchísimo de menos y al ser yo la principal razón de que ella se haya quedado en España, es comprensible que así de primeras, yo fuera considerado por algunos como una pequeña amenaza. Estoy hablando de hace meses, mucho antes de que me conocieran, cuando solo tenían pequeñas referencias de mi a traves de Denise.
Para cuando llegamos, la actitud había cambiado, claro está, y todo el mundo me recibió muy bien. La madre de Denise ha sido un amor conmigo. Todos en general han echado el resto para que yo estuviera a gusto y la verdad es que me he sentido literalmente como en mi casa. Normalmente, cuando uno viaja y especialmente cuando a uno le toca hospedarse en casa ajena, uno siente que ha de hacer un esfuerzo por adaptarse a las costumbres del lugar y de la gente, pero no me ha ocurrido eso aquí. No he tenido que hacer esfuerzo alguno. Desde el primer día, sentí que conectaba de verdad con la gente y que sus atenciones para conmigo eran genuinas y no por simple compromiso. No obstante, una cosa es caerle bien a la gente y otra muy distinta que les haga gracia que te cases con su hija/hermana/nieta/sobrina.
Bueno, pues como dije, anteayer fue el día D, nuestro desembarco en Omaha Beach, bueno… en Santo Domingo de Heredia. Organizamos una cena para los padres y la hermana de Denise en casa. El plan era conquistar a la familia con mi mítica salsa tártara, así que hicimos fondue de carne. Denise andaba tan nerviosa, tenía tal nudo en el estómago, que se sentía incapaz probar bocado, así que decimos cambiar el plan y hacer el anuncio con un brindis antes de la comida. Llegó el momento y Denise se quedó completamente en blanco por unos segundos, y en vez de soltar el discursito que tenía planeado, lo dijo a lo bruto, sin anestesia: “les hemos hecho la cena porque nos vamos a casar”.
Silencio.
La noticia les pilló tan de sopetón a los padres que se quedaron como helados y no dispararon palabra en unos cuantos minutos. El padre de Denise es muy discreto, así que su reacción no era nada de extrañar. Tanto Denise como yo teníamos claro que él ya se barruntaba que nos queríamos casar y que estaba muy contento con la noticia, pero no sabíamos que le pasaba por la cabeza a su madre. Nos pusimos muy nerviosos porque la veíamos seria y le rodaban las lágrimas, una detrás de otra, mientras su rostro permanecía imperterrito. “Esperen a que se me pase el shock”, nos dijo finalmente y añadió: “soy de proceso lento”. Al final resultó que era incapaz de hablar porque estaba muy emocionada; abrumada por sentimientos contradictorios. Al fin y al cabo, es la primera hija que se le casa y lleva mucho tiempo sin verla, y claro, el que se case conmigo conlleva la posibilidad de que nos quedemos a vivir en España. Uno nunca sabe lo que puede ocurrir, pues incluso en el caso de que Denise y yo decidamos un día al 100% que queremos vivir en Costa Rica, hay factores que uno no puede controlar, como el trabajo o la salud, la nuestra o la de nuestros seres queridos, e Ileana (la madre de Denise) es consciente de eso. Al final hablaron tanto Quince (el padre de Denise) como Ileana y los dos nos dejaron claro que estaban muy felices con la noticia. En ese justo momento se fue la luz y disfrutamos del resto de la cena a la luz de las velas. Eso contribuyó a que la gente fuera menos tímida y entre eso y el alcohol se nos soltó a todos la lengua y nos pusimos sentimentales perdidos. Me pidieron que trajera mi guitarra y cantara las dos canciones que le he compuesto a Denise. Una de ellas, la segunda, se la compuse poco antes de venirnos a Costa Rica, el día que le di el anillo de compromiso, y es muy emotiva. Yo mismo soy incapaz de cantarla de principio a fin sin echar el moco, y cuando terminé de cantarla anteayer por la noche no quedaba un solo ojo seco en el comedor. Hasta Quince tuvo que echar mano de la servilleta. Estuvimos bebiendo y cantando hasta las tantas de la madrugada. Los últimos en caer fuimos Denise, Ileana y yo. Hubo risas, besos, abrazos... Fue muy hermoso y emocionante, como de película.
PS: Si me leeis, por favor dejadme un comentario, porque si no no me entero de quien me visita. Bueno... mentira, si me entero porque tengo dos contadores; pero es igual, me hace ilu que me dejen comentarios :)