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Al otro lado del charco

En la playa, justo frente a el resort, había una linea de hamacas. Se estaba la mar de rico allí leyendo, meciendote y disfrutando de la brisilla del mar.

Esta es la habitación de hotel donde nos quedamos este finde. La caseta descansaba sobre unos pilares de madera, para separarla del húmedo suelo del manglar, las paredes eran de tela mosquitera y la división entre baño y dormitorio estaba echa de lona de tienda de campaña. Era de lo más exótico y original. 

Estos son los caminos del hotel donde nos quedamos este finde. Como ya dije, el hotel estaba en medio de un manglar, así que uno se movía por pasarelas de medio metro de altura, fabricadas con tablas de madera. Uno estaba rodeado por mil y un bichos ruidosos: cigarras, ranas, monos aulladores... el ruido de la selva era ensordecedor. Por desgracia, también había mosquitos a granel y como un servidor tiene sangre Gran Reserva del 70, pues lo masacraron que no veas. 

¡A que parece una foto sacada de la serie "Lost"!

El lado positivo de las cosas

El lado positivo de las cosas

El otro día, mi madre me reprendió porque según ella "estoy dando una imagen demasiado negativa de Costa Rica". Por eso, hoy voy a daros un ejemplo de positivismo costarricense.

Lo que viene a continuación es un fragmento de la conversación que mantuve ayer con Shara, la hermana de Denise.

Fernan: ¿Se pasa mucho miedo cuando hay terremotos?

Shara: ¿Miedo? ¡Mae, que va! El último temblor gordo que tuvimos fue un cagón de risa. La gente andaba por ahí gritando histerica, el condenado piso se movía como loco para arriba y para abajo, los libros se caían de las estanterías, mi madre rezaba por nuestras almas, mi hermana daba saltos para no notar como temblaba el suelo, yo me despedía de todos y les decía que les quería por si no lo contabamos... fue un auténtico fiestón.

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PS. Voy a estar desaparecido hasta el lunes. Me voy unos días a la playa con los padres de Denise. Un abrazo a todos.

Fernan

Mi última canción (ahora sí que se puede escuchar)

Mi última canción (ahora sí que se puede escuchar)

Una foto que saqué hoy del Volcan Poas, al noroeste de San Jose 

 

¡Hola gente!

Aquí tenéis mi última canción. La compuse hace una semana y la he grabado hoy con el micro del ordenador. Os digo lo mismo que la vez anterior. La calidad de la grabación no es muy buena. Esto no pretende ser una grabación de estudio. Enjoy:


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REASONS

“Sorry”, she said,
“Sorry our love is dead.”
And I felt confused.
I wondered what blew the fuse.
And I searched for a reason,
I needed a reason,
But love knows no reasons,
I told myself.

“Sorry”, they said,
“Sorry your dreams are dead.”
And they sat and mused,
And wondered what blew the fuse,
And they questioned her reasons,
They called it a treason,
And gave me some reasons to move on.

"Wake up”, I said
“You’ve got to get out of bed,”
And I read the news,
And put my good head to use.
Though it took many seasons
I sneaked out of prison,
And that’s mainly the reason
Why I am here,
With you.

And now I know
The fuse had to blow.
I know at once when I glance at you
That I was born to be with you.
And now I laugh at that brief defeat,
Cause only you make my life complete.

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PS. He colgado algunas fotos en posts antiguos. Hay que investigar un poco para encontrarlas. :)

El veranillo de San Juan

El veranillo de San Juan

El clima de este país es un tanto peculiar. Ahora mismo estamos en medio de lo que aquí se define como “invierno”. Así a simple vista no tiene sentido, porque Costa Rica está en el hemisferio norte, lo que pasa es que aquí la época de lluvias torrenciales va desde mayo hasta noviembre, y por lo tanto es entre diciembre y abril cuando más sol hace. Tampoco es que haga mucho frío en invierno, la verdad. Aunque la temperatura varía bastante entre los momentos de lluvia y los de sol, es raro el día en el que le hace falta a uno un jersey y hay momentos en los que la temperatura roza los 30 grados. Aquí uno nunca sabe a que atenerse. El día puede amanecer muy soleado y extremadamente caluroso y de repente, en cuestión de minutos se nubla y cae un “baldazo” (aguacero) de campeonato. La verdad es que impresiona ver llover aquí. El agua cae con tanta fuerza sobre el tejado de las casas que el estruendo casi te impide mantener una conversación porque a duras penas puedes oír a tu interlocutor. Cuando el aguacero le pilla a uno circulando en coche hay que ir con mucho cuidado. En cuestión de minutos las calles se tornan auténticos ríos y resulta casi imposible ver bien el asfalto y como ya expliqué en otro post, las calles de aquí están sembradas de socavones. La mayoría de las calles tienen un sistema de canalización de agua. Suele haber profundos caños a ambos lados de la calzada, pero a veces cae tal cantidad de agua, que rebosa los caños e inunda la calle. El otro día llovió tan fuerte que había al menos un palmo de agua y eso que se supone que estamos en medio del “veranillo de San Juan”. El citado veranillo es un periodo de unas dos o tres semanas a finales de junio, principios de julio durante el cual amainan las lluvias y hace más sol. Si esto es llover poco no quiero ni imaginar como será el periodo de verdaderas lluvias torrenciales. A más de uno le deben entrar ganas de construirse un arca por si las moscas.

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PS. Hoy es el cumpleaños de mi amiga Carolina. Felicidades guapa!

A ‘hole’ new experience

A ‘hole’ new experience

Este es el lago de Cachí, a donde me llevaron en mi primera excursión

 

Conducir por las calles y carreteras costarricenses es toda una aventura. Como ya dije, aquí la gente conduce como si les hubiera mordido un perro rabioso el día anterior, pero hay un elemento más que le añade suspense a la cosa, el asfalto. El material que se utiliza aquí para asfaltar las calles es de pésima calidad. El resultado es que las calles están llenas de socavones por todos lados, parecen auténticas versiones viales de un queso grullere. Uno se pasa el tiempo esquivando agujeros y no hay lugar para los despistes, porque algunos de los socavones son lo suficientemente grandes y profundos como para cargarse la suspensión de cualquier coche. Eso hace que las velocidades medias a las que la gente circula sean realmente bajas. A parte, como el país está lleno de montañas, las carreteras son una pura curva. Por eso, aquí las distancias engañan. Los no iniciados miran un mapa, ven que la costa está apenas a 300 kilómetros de distancia y automáticamente piensan: “en 3 horitas y pico me planto en la playa”, cuando en realidad se tarda más de 8 horas en llegar.

 
Hoy hice mi primera excursión larga en coche desde que estoy aquí. Visitamos la zona de Cartago que está al sureste del valle central. Me quedé muy impresionado con el paisaje. Mi impresión de este país ha cambiado por completo después de hoy. Antes de venir aquí todo el mundo me decía que Costa rica era un auténtico paraiso terrenal, pero a decir verdad, lo que había visto hasta ayer no tenía nada de paradisíaco. Las nucleos urbanos del valle central, donde está situada la capital, son bastante feos. Hoy he descubierto que las zonas rurales son otra historia, parecen otro país. Los parajes naturales de este país son tan hermosos que le quitan a uno el hipo, y eso que no he visto aún las playas. El fin de semana que viene iremos a Limón, una población de la costa atlántica donde nació el padre de Denise. Ya os contaré que tal me va.

An de güiner is...

An de güiner is...

Ha hecho falta la foto finish, pero por decisión unanime, el concurso de traducción tico-español lo ha ganado.... ¡JULIA!

       
Te has ganado una cena, guapa, y con acompañante incluído (así que si quieres puedes traer al impresentable de mi primo). Ya quedaremos cuando llegue Denise a Barna. 
   
Aquí va la traducción: 
   
-¡Mae, que varas, soque, soque, que cierran la pulpería y yo necesito el chunche!
-Tío, que rollo, date prisa, que cierran el colmado/venta/minimarket y yo necesito esa cosa. 
     
Ay, que aguevao, que rai el suyo! Sueve un toque, mae, que ando chingo. Me pongo algo soplao y nos vamos para ese chante. 
-¡Ay, que coñazo, como te pones! Espera un momento, tío, que estoy desnudo. Me pongo algo pitando y nos vamos para ese sitio.
   
-Tuanis
-Guay


Rise and shine

Rise and shine

Son las 7 de la mañana y estoy espabilado como si me hubiera tomado 3 cafés. De hecho me desperté hace más de una hora. En realidad no tiene mucho mérito, ahora mismo son las 3 de la tarde en Barcelona y aún ando un poco ligado al horario español. Es lo que tiene el jet lag en dirección oeste, uno gana horas (8 en concreto) y el cuerpo le pide despertarse más temprano. Eso me ocurría siempre cuando iba a Estados Unidos. Me venía bien, porque cogía el hábito de levantarme temprano y ya no se me iba. En los cuatro años que viví en Boston creo que no pasaron de 10 los días en que me levanté más tarde de las 9 de la mañana. No obstante, creo que en Costa Rica madrugo por razones distintas. Aquí el sol se pone antes, alrededor de las 6 de la tarde, y sale más temprano. A las 5 ya es de día y mucha gente se despierta a las 6. La madre de Denise, sin ir más lejos, lleva metida en la cocina desde las 6 y cuarto. El único problema es que a uno le entra sueño muy pronto. Estos días, aún no han dado las 10 de la noche y estoy que me caigo del sueño. Parezco una gallina, se va el sol y me entran unas ganas irrefrenables de irme al corral a dormir. Cuando llegue a Barcelona va a ser una mierda. Voy a andar todas las mañanas como un alma en pena. Bueno… en realidad la pena no provendrá del sueño... es que me va a tocar estar un mes entero en Barcelona sin Denise. :_- ( 


Flotsam, Jetsam

Flotsam, Jetsam

El otro día iba en coche con Denise y me llamó la atención el peculiar aspecto de algunos de los autobuses que nos íbamos cruzando por el camino. Su diseño me resultaba familiar. Entonces me di cuenta: eran iguales a los típicos autobuses escolares de color amarillo que uno ve en las películas yanquis. Bueno... de hecho, no es que fueran iguales, sino que eran los mismísimos autobuses yanquis. Ya no son amarillos, pero en el pasado lo fueron, hasta que un buen día se los consideró demasiado viejos para llevar pasajeros estadounidenses, y entonces un avispado comerciante los vendió al país latinoamericano de turno, que en ese caso fue Costa Rica. Cualquiera de esos autobuses no pasaría ni de lejos el equivalente a la ITV en cualquier estado de la unión; no hay más que ver la cantidad de humo negro que van soltando a su paso; es por eso que se los vende. Se les da una nueva capa de pintura que camufla su pobre estado y lava sus pecados, y a rodar que se ha dicho. Lo mismo ocurre con los coches usados. Un gran porcentaje de latinoamericanos se ve forzado a comprar automóviles de segunda mano procedentes de Estados Unidos porque su sueldo no da para comprarlos nuevos. No contento con ser el rey de la polución en este planeta, para colmo, Estados Unidos se dedica a regar el resto de los países de América con sus despojos contaminantes e inseguros. Y no es esa la única forma en la que los yanquis explotan la debilidad del bolsillo latinoamericano. También envían aquí la ropa que ya no necesitan (muchos costarricenses tienen por costumbre comprar la ropa en tiendas de segunda mano) y las medicinas que no se atreven a consumir. Hace años leí en la revista Time que cuando el gobierno estadounidense retira un medicamento del mercado debido a su peligrosidad, las empresas farmacéuticas cubren gastos a base de vender ese mismo producto en hispanoamerica hasta agotar las existencias. El gobierno de Estados Unidos está perfectamente informado de estas prácticas y las tolera. ¿Me pregunto por qué? Debe ser que los latinoamericanos tienen una constitución más fuerte que el average gringo y aguantan cualquier medicina por tóxica que sea, de la misma manera que sus cielos absorben la contaminación con más facilidad que los cielos del norte. Debe ser también que mucha gente de aquí tiene un gusto para la moda un tanto anticuado y por eso les da por comprar ropa usada. Sí, debe ser eso. 


Concurso de traducción (no me seais muermos y animaros, que me estáis dejando en mal lugar)

Concurso de traducción (no me seais muermos y animaros, que me estáis dejando en mal lugar)

Yo, en el parque nacional del volcan Poas, bajo una planta apodada "sombrilla de pobre"



En este blog hay de todo, hasta concursos. Aquel que logre traducir este diálogo con mayor precisión del costarricense al español gana una invitación al cine, y si el acierto supera el 90% le invitamos también a cenar (en casita, que hay que ahorrar para la boda y no está uno para frivolités). Aquí va: 

 

 Mae, que varas, soque, soque, que cierran la pulpería y yo necesito el chunche!

   

-¡Ay, que aguevao, que rai el suyo! Suave un toque, mae, que ando chingo. Me pongo algo soplao, y nos vamos para ese chante.

  

-Tuanis

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PS: Desde luego... por ahora habéis sido unos auténticos miedicas, nadie se ha atrevido con la traducción. ¿Acaso me vais a obligar a declarar desierto el concurso? 

Para los que quieran dejar comentarios

Hoy me he dado cuenta de que quizás haya gente intentando sin éxito dejarme comentarios. Resulta que no basta con escribir el comentario y darle al enter. Luego le aparece a uno una página que dice "responde a la pregunta antispam". La pregunta en cuestión es: "de que color es la nieve?". Uno ha de responder "blanco" y entonces y solo entonces, se colgará el comentario en mi blog. 

 
Es cosa del servidor, Blogia. Se han inventado ese sistema para evitar la publicidad masiva, o spam, en los blogs, pero así lo único que logran es confundir a la gente. Tengo la sospecha de que la mayoría de los comentarios que me han dejado no han llegado a colgarse por culpa del estúpido trámite ese. 

La canción lacrimógena

El otro día, cuando os conté la historia de como les dijimos a los padres de Denise que nos íbamos a casar, os mencioné que les había cantado una canción, la misma canción con la que le pedí a Denise que se casara conmigo. Imaginé que a alguno de vosotros tendría curiosidad por oírla. Hoy me senté y la grabé en plan cutre con el micrófono de mi ordenador. Se oye muy mal. Incluso hay un momento en el que se puso en funcionamiento el ventilador del ordenador y se oye como si estuviera uno dentro de la sala de máquinas de un submarino, jejeje. En fin, que esta no pretende ser una grabación de estudio, ni mucho menos. Bueno, ya me contaréis que os parece. Aquí os la cuelgo:





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A PROPOSAL

Lost in your arms,

Basking in your charm.

Hold me tight,

You always get it right.


(I’m) Soaked in this bliss.

Give me one more kiss.

You have that look,

You’re heading for the nook


Hundreds of times within a day,

Looking at you I can’t help but say

That I thank the stars

For bringing you this far

I can’t do sans you

My little Gracie Lou


Lost in your arms,

Losing track of time.

Such a crime:

The ruthless mobile chimes.


Dogs, flacky friends,

I’ll help your wounds to mend

I’ll cook for you

I’ll make some curry too.


Hundreds of times within a day,

Looking at you I can’t help but say

That I thank the stars

For bringing you this far

I can’t do sans you

My little Gracie Lou


You, you’re my dream

You’ve heard my previous theme

I’m set for life’

Please, will you be wife?


Will you be… my wife?

Will you share my life?

Without you there’s no life

Will you be my wife?

Donde está el perro bravo, sigua recto recto recto

Donde está el perro bravo, sigua recto recto recto

Hoy tendremos un escritor invitado. Esta mañana se me ocurrió escribir sobre las direcciónes en Costa Rica, pero entonces recordé que Denise había escrito algo sobre el tema hace tiempo, así que os pongo aquí su texto. ¿Para que leer a un aficionado cuando podéis leer a una profesional?  :) 
Bueno, con todos ustedes y sin más dilación: Denise Duncan. 

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Hay tantas cosas que damos por “normales” y lógicas, que recordar las otras resulta divertido.

Llegada a España me acostumbré poco a poco a que las calles tienen nombres y números. ¿Y eso qué tiene de raro? Pues que en Costa Rica nadie –y en serio es nadie- sabe el nombre de las calles, menos sus números.

¿Cómo damos las direcciones? Pues depende. Hasta hace unos años era muy común las del tipo
“del abasteceder de doña María trescientas varas recto recto, ahí hay una casa con un perro enooorme, muy bravo, muy bravo, pues al frente hay un portón verde, la casa de a la par”. Para el centro de San José era un poco más “simple”, por ejemplo: “de la antigüa botica Solera, cuatrocientos metros al este”.

En el primer caso, si el perro se moría o amanecía de buen humor, te jodiste; en el segundo la famosa botica tiene tantos años de no existir, que sigue en el imaginario porque cuando te dan esa dirección, inevitablemente uno pregunta ¿Dónde carajos queda la antigüa botica Solera?, esto solo para que te respondan otra cosa parecida.

Aunque como sistema de ordenamiento es más fácil decir que vivo cerca de la Avenida Diagonal, o definitivamente es más fácil explicarle al taxista que me lleve al 276 de aquella calle, no deja de ser bonito pensar que como pueblo, los ticos somos menos pragmáticos, pero a lo mejor nos divertimos más.

Así que les cuento donde vivo: en una calle paralela a esa grande, ancha, que atraviesa Barcelona. En el portal de al lado de ese donde arreglan coches y están los mecánicos esperando que pase alguien para soltar frases célebres. Sí, vivo al frente de un parquecito con bancas, donde hay siempre al menos quince palomas dando vueltas y está ese señor viejito tomando el sol en las mañanas...

The Big Night

The Big Night

Los padres de Denise 

 

 

Aviso para navegantes: este post tiene un alto contenido en azucar. Los diabéticos ya pueden ir a buscar su dosis de insulina porque me voy a poner bien pasteloso.

  

Anteayer fue el día D de nuestra visita a Costa Rica. Supongo que a estas alturas todos sabéis que me voy a casar, pero entre los parientes y amigos de Denise no lo sabía nadie. La idea era decírselo primero a sus padres, ese era el propósito de nuestro viaje. Podríamos haberle dado la noticia a su padre hace un par de meses, cuando vino a Barcelona, pero no era plan que la madre de Denise se enterase de nuestro compromiso sin siquiera haberme conocido. Tanto a Denise como a mi nos preocupaba un poco su reacción. Hace meses, cuando Denise me conoció, su familia pensaba que iba a volverse a Costa Rica en navidades, y en su lugar, permaneció en España hasta ahora y además tiene planeado volver a Barcelona en Agosto para hacer un doctorado. Aquí la echan muchísimo de menos y al ser yo la principal razón de que ella se haya quedado en España, es comprensible que así de primeras, yo fuera considerado por algunos como una pequeña amenaza. Estoy hablando de hace meses, mucho antes de que me conocieran, cuando solo tenían pequeñas referencias de mi a traves de Denise.

  

Para cuando llegamos, la actitud había cambiado, claro está, y todo el mundo me recibió muy bien. La madre de Denise ha sido un amor conmigo. Todos en general han echado el resto para que yo estuviera a gusto y la verdad es que me he sentido literalmente como en mi casa. Normalmente, cuando uno viaja y especialmente cuando a uno le toca hospedarse en casa ajena, uno siente que ha de hacer un esfuerzo por adaptarse a las costumbres del lugar y de la gente, pero no me ha ocurrido eso aquí. No he tenido que hacer esfuerzo alguno. Desde el primer día, sentí que conectaba de verdad con la gente y que sus atenciones para conmigo eran genuinas y no por simple compromiso. No obstante, una cosa es caerle bien a la gente y otra muy distinta que les haga gracia que te cases con su hija/hermana/nieta/sobrina.

  

Bueno, pues como dije, anteayer fue el día D, nuestro desembarco en Omaha Beach, bueno… en Santo Domingo de Heredia. Organizamos una cena para los padres y la hermana de Denise en casa. El plan era conquistar a la familia con mi mítica salsa tártara, así que hicimos fondue de carne. Denise andaba tan nerviosa, tenía tal nudo en el estómago, que se sentía incapaz probar bocado, así que decimos cambiar el plan y hacer el anuncio con un brindis antes de la comida. Llegó el momento y Denise se quedó completamente en blanco por unos segundos, y en vez de soltar el discursito que tenía planeado, lo dijo a lo bruto, sin anestesia: “les hemos hecho la cena porque nos vamos a casar”.

  

Silencio.

  

La noticia les pilló tan de sopetón a los padres que se quedaron como helados y no dispararon palabra en unos cuantos minutos. El padre de Denise es muy discreto, así que su reacción no era nada de extrañar. Tanto Denise como yo teníamos claro que él ya se barruntaba que nos queríamos casar y que estaba muy contento con la noticia, pero no sabíamos que le pasaba por la cabeza a su madre. Nos pusimos muy nerviosos porque la veíamos seria y le rodaban las lágrimas, una detrás de otra, mientras su rostro permanecía imperterrito. “Esperen a que se me pase el shock”, nos dijo finalmente y añadió: “soy de proceso lento”. Al final resultó que era incapaz de hablar porque estaba muy emocionada; abrumada por sentimientos contradictorios. Al fin y al cabo, es la primera hija que se le casa y lleva mucho tiempo sin verla, y claro, el que se case conmigo conlleva la posibilidad de que nos quedemos a vivir en España. Uno nunca sabe lo que puede ocurrir, pues incluso en el caso de que Denise y yo decidamos un día al 100% que queremos vivir en Costa Rica, hay factores que uno no puede controlar, como el trabajo o la salud, la nuestra o la de nuestros seres queridos, e Ileana (la madre de Denise) es consciente de eso. Al final hablaron tanto Quince (el padre de Denise) como Ileana y los dos nos dejaron claro que estaban muy felices con la noticia. En ese justo momento se fue la luz y disfrutamos del resto de la cena a la luz de las velas. Eso contribuyó a que la gente fuera menos tímida y entre eso y el alcohol se nos soltó a todos la lengua y nos pusimos sentimentales perdidos. Me pidieron que trajera mi guitarra y cantara las dos canciones que le he compuesto a Denise. Una de ellas, la segunda, se la compuse poco antes de venirnos a Costa Rica, el día que le di el anillo de compromiso, y es muy emotiva. Yo mismo soy incapaz de cantarla de principio a fin sin echar el moco, y cuando terminé de cantarla anteayer por la noche no quedaba un solo ojo seco en el comedor. Hasta Quince tuvo que echar mano de la servilleta. Estuvimos bebiendo y cantando hasta las tantas de la madrugada. Los últimos en caer fuimos Denise, Ileana y yo. Hubo risas, besos, abrazos... Fue muy hermoso y emocionante, como de película.

 

PS: Si me leeis, por favor dejadme un comentario, porque si no no me entero de quien me visita. Bueno... mentira, si me entero porque tengo dos contadores; pero es igual, me hace ilu que me dejen comentarios :)

Lunáticos y comidas

Lunáticos y comidas

Costa Rica me produce una sensación extraña. Es como si hubiera estado aquí antes. Aunque la arquitectura no se parece mucho, Santo Domingo de Heredia, el pueblo donde vive la familia de Denise, me recuerda al Tenerife de los años 70, antes de que la isla se masificara y fuera invadida por los turistas. En general, todos los pueblitos del Valle Central que he visto hasta ahora me han parecido realmente hermosos. La capital, San Jose, es otro cantar. Me recuerda a ciertas zonas de los Angeles que tienen un look muy caotico y descuidado, más cercano al estereotipo visual de una ciudad del tercer mundo (sin ánimo de ofender).

Hace un par de días tuve mi primer contacto real con el tráfico Costarricense y casi se me riza el pelo de la impresión (y eso que no conducía yo). Los ticos (tico significa 'costarricense') conducen como auténticos lunáticos; los conductores de Massachusets ( apodados 'massholes' en EEUU) son unos corderitos comparados con ellos. Aquí impera la ley de la selva. Supongo que se debe a que hay muy pocos cruces regulados por semáforos y las calles están muy poco señalizadas, así que el que no se espabila no va a ningún lado. Una cosa que me desubica un poco es que aquí no hay carteles que indiquen el nombre de las calles, así que los mapas no sirven de mucho a menos que uno vaya preguntando constantemente a la gente en que calle se encuentra. Si Denise no estuviera conmigo andaría más perdido que Esperanza Aguirre en el FNAC. 

   
La familia y los amigos de Denise son un encanto. Me han recibido muy bien. Andan todos encantados de la vida por tener a Denise aquí. Pensad que llevaba en España casi dos años. Ni siguiera yo, con todo lo que me he movido de aquí para alla, he llegado a estar dos años sin pasar por Tenerife. La madre de Denise cocina de película. Voy a volver a Barcelona hecho un botijo. Encima, estoy haciendo un esfuerzo por quedar bien y pruebo todo lo que me ofrecen. Los que me tienen por un melindroso, se quedarían de piedra al ver las cosas que he llegado a probar aquí. La cocina costarricense es realmente exótica, llena de sabores singulares y sorprendentes, y hay decenas de frutos tropicales de los que no había oído hablar en mi vida. Casi el 80% de lo que he probado me ha encantado, en general me entran mejor los platos típicos que las frutas, que se me antojan demasiado raras. Lo único malo del asunto es que me estoy cogiendo el gusto a comer un montón de cosas que no se encuentran en España y luego las voy a echar de menos. Me voy a tener que apuntar unas cuantas recetas.

Atentos al post de mañana que será importante. :)

Touchdown! The crowd goes wild

Touchdown! The crowd goes  wild

Denise y sus amigas de teatro... y yo, claro

 

 

Os escribo desde Santo Domingo de Heredia, el pueblo cerca de San Jose de Costa Rica donde vive la familia de Denise, al cual llegué hace 3 días. El viaje duró un siglo, 26 horas y media desde que salimos por la puerta de mi edificio hasta que llegamos a la casa de Denise. Pasamos 7 horas en el aeropuerto de Amsterdam y para colmo tuvimos que pasar el control de pasaportes estadounidense (no sé para que) al parar en el aeropuerto de Miami. Tuvimos la desafortunada idea de no dormir la noche antes del viaje porque salíamos de casa a las 3 y media de la mañana y nos salió el tiro por la culata porque no logramos pegar ojo en todo el viaje. Teníamos la esperanza de dormir un poco durante el megaparón en Amsterdam; en teoría era el sitio perfecto para descansar porque hay un area de descanso muy chula con sillones reclinables; pero no hubo manera. Teníamos al lado una familia con los 3 mocosos más ruidosos que he visto en mi vida. Tras dos horas de aguantar berridos nos entró tal frustración con aquellos monstruitos que nos desvelamos. Menos mal que no tenía ninguna escopeta a mano, porque estaba tan cansado en aquel momento, llevaba tanto sueño atrasado, que andaba de un humor homicida. Por fortuna, nos repusimos del agotamiento y aguantamos el tipo el resto del viaje. De hecho, para cuando llegamos a San José ya casi no estabamos cansados, incluso nos quedó gasolina unas horitas más para celebrar el reencuentro con los amigos de Denise. 

 

La llegada al aeropuerto fue muy emocionante. Denise llevaba casi dos años sin ver a su gente y tenía a un ejercito de personas esperándola a la salida del aeropuerto (unas 15) y otras tantas en casa. Fue una verdadera ensalada de abrazos y lágrimas que duró como 20 minutos. A Denise le entró tal subidón por ver a los suyos que no tuvo problema para aguantar despierta, pero a mi se me fundieron los fusibles a eso de la una de la mañana. Me dio tiempo para conversar con casi todos. Yo andaba un poco nervioso con eso de conocer a tanta peña de golpe, pero todo fue muy bien. Los parientes de Denise son un encanto.

  

En resumen, que estoy vivito y coleando... bueno, más bien vivito y bostezando porque el jet lag me tiene hecho una marmota andante. Bueno, un abrazo y bienvenidos a mi blog :)